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Ruta 7s: el camino que empieza por la voluntad de los vecinos

San Francisco y Venado Tuerto

Ruta 7s: el camino que empieza por la voluntad de los vecinos

San Francisco y Venado Tuerto

No todas las rutas comienzan con maquinaria. Algunas se abren paso con el consentimiento silencioso de quienes llevan años esperando que el polvo del camino se convierta en pavimento. Así lo demuestra el tramo entre San Francisco y Venado Tuerto, donde casi el 90% de los contribuyentes avalaron la obra vial impulsada por el Gobierno de Santa Fe, bajo el Régimen de Contribución de Mejoras.

Con 601 vecinos que dijeron sí y apenas 29 rechazos, el proyecto avanza con algo más que cifras: avanza con legitimidad territorial. Porque cuando una comunidad respalda una obra, no lo hace solo por comodidad; lo hace por derecho.

Son 19,8 kilómetros los que separan San Francisco de la ciudad cabecera. Pero son muchos más los años de espera que aún resuenan en charlas de almacén, en ruedas de mate y en la memoria de quienes vieron pasar promesas sin asfalto. Hoy, ese trecho se convierte en símbolo de una política que, si quiere ser presente, debe caminar donde el Estado no siempre pisa.

La senadora Leticia Di Gregorio lo puso en palabras: “Estamos muy cerca de hacer realidad el sueño del acceso asfaltado para San Francisco, la única localidad del departamento que aún no lo tiene”. Y el adjetivo “única” no es casual. Denota una ausencia, un límite, una inequidad. Porque no todas las comunidades están igual de cerca del centro, ni igual de cerca del presupuesto.

El nuevo mecanismo de contribución —que reparte el esfuerzo entre provincia y frentistas— no solo busca eficacia financiera. También deja ver que los caminos, cuando se hacen en consenso, pueden cargar el peso de lo justo. Que las trazas no solo unen localidades: también pueden corregir olvidos.

Desde el Ministerio de Obras Públicas, desde los gobiernos municipal y comunal, desde las cámaras legislativas, se impulsó este proyecto que combina voluntad técnica con legitimidad ciudadana. Pero lo más valioso está fuera de los papeles: son los testimonios silenciosos de quienes decidieron aportar. Campesinos, comerciantes, docentes. Gente que sabe que un camino puede cambiar su cotidiano.

Tal vez ahí esté la grieta por la que mirar esta obra. No como pavimento, sino como reparación. No como trazo técnico, sino como un puente hacia la equidad territorial.

Fuente: Redacción - PDG

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