
Cómo jugaron los gobernadores con peluca en el triunfo de Milei en el Congreso
Por Analía Argento - Jaldo, Santilli, Saenz y Jalil Jaldo, Santilli, Saenz y Jalil (Prensa -)
Contribuciones y retribuciones por la reforma laboral
Entre votos positivos, quórum y ausentismo, los mandatarios peronistas y de partidos provinciales fueron clave para aprobar el proyecto oficialista en Diputados.
Durante seis horas, el ministro del Interior de Tucumán, Darío Monteros, siguió la sesión de la cámara de Diputados desde un palco bandeja. “Estuvo para cuidar o estuvo para vigilar” alertó un importante dirigente peronista a Página/12 tras advertir esa presencia que atribuyó a una orden del gobernador Osvaldo Jaldo y no al vínculo marital del funcionario con la diputada Gladys Medina.
Jaldo no jugó a las escondidas. En la víspera del tratamiento de la reforma laboral convocó a una conferencia de prensa en la que criticó el paro nacional convocado por la CGT. Un día después ratificó su postura con más firmeza.
Desde el fondo del recinto primero -y en las redes después- los diputados de Independencia que le responden recibieron gritos y acusaciones por traición. “Ganen elecciones”, retrucó la diputada Elia Fernández a sus colegas de Unión por la Patria ya sentada en su banca junto a los legisladores de La Libertad Avanza.
El peronismo tucumano ciertamente ganó la elección pero lo hizo después de acordar una lista de unidad, un pacto por el que Jaldo volvió a hablarse con su antecesor, el ahora senador, Juan Manzur. En una reunión muy promocionada coincidieron en que la mejor estrategia para vencer a La Libertad Avanza era compartir las listas.
El cruce que se inició con el sonido de la chicharra mientras se sentaban los tres diputados de Independencia –Medina, Fernández y Javier Noguera- no terminó en el recinto ni tampoco con la acusación que hizo en su discurso la diputada camporista de origen sindical Vanesa Siley.
Sorprendentemente, y a pesar de haber cuidado la alianza con Milei en las redes sociales, el ministro Monteros se trenzó con Siley: le aseguró que no celebraba la ley y le pidió que respetara el posicionamiento de Jaldo electo en su provincia por más de dos millones de tucumanos. “El peronismo nunca fue un partido de la comodidad moral: fue, es y debe seguir siendo un movimiento pragmático, nacional y profundamente popular, que primero cuida a su gente como hace Tucumán y después da las discusiones de fondo”, escribió el funcionario para justificar la ayuda para conseguir el quórum y el voto a favor de toda la reforma laboral por parte del bloque Independencia.
Por su parte Siley, además de acusar de “chorros” a quienes se sentaron en nombre del peronismo y acompañaron la reforma laboral, destacó que nadie sacara los pies del plato y que los 93 diputados de Unión por la Patria hayan votado “en contra de sacarles derechos a los trabajadores, a los jubilados y a nuestras gestiones provinciales”. “Falló una forma de hacer política que alejó al peronismo de la gente”, contrapuso Monteros en línea con su gobernador.
El detonante entre unos y otros no fue la postura ni de Medina, presidenta del bloque; ni tampoco la de Fernández, sino la decisión de Javier Noguera, un diputado que fue la prenda de cambio entre el jaldísmo y quienes están alineados con el exgobernador Juan Manzur. A instancias del diputado Pablo Yedlin hubo incluso una reunión con Cristina Fernández de Kirchner para pactar su postulación. Ese compromiso se fijó públicamente a través de una foto de Noguera, Yedlin y la presidenta del Consejo Nacional del PJ en el Instituto Patria cuando CFK aún gozaba de la libertad.
Varios de los que frecuentan a Noguera recordaron una advertencia de Jaldo del año pasado respecto a que la intendenta de Tafí Viejo, Alejandra Rodríguez, necesita de los recursos provinciales. Rodríguez es la mujer de Noguera y su sucesora en el cargo. Esos mismos legisladores notaron que cuando se sentó junto a los catamarqueños de Jalil y juntos contribuyeron al número de 130 –uno más de lo necesario para el quórum- se lo veía cansado y hasta algo desaliñado. Después se retiró y figuró ausente en la votación en general a la que abrió la puerta con su participación inicial. No se expresó tampoco en ninguna de las 26 votaciones en particular que se sucedieron por capítulos y terminaron a las 2.01 de la madrugada.
Para arrancar La Libertad Avanza necesitaba 129. Tuvo un diputado extra y sumó casi un tercio gracias a gobernadores peronistas y de partidos provinciales, más los incondicionales del PRO y la UCR. De Provincias Unidas sólo se sentó en el inicio el rionegrino Sergio Capozzi, una rara avis que tiene origen amarillo y que hasta la conformación de esta liga participaba de la comisión que en el marco del Pacto de Mayo redactó la ley. Como abogado laboralista planteó objeciones tanto en aquellos encuentros en los que participaba en el lugar de Cristian Ritondo como en el debate en comisión y en el recinto. El miércoles, antes de la firma del dictamen, fue protagonista esencial para los cambios que se hicieron en diálogo permanente con la ahora violeta Silvana Giudice. No pudo, sin embargo, modificar el capítulo que establece el Fondo de Asistencia Laboral (FAL) para que tuviera control público y no manejo privado. Santa Fe y Córdoba pedían expresamente ese cambio lo que hizo aún más llamativa la ausencia en la sesión de Juan Schiaretti; de Alejandra Torres y de Ignacio García Arecha. Entre las razones alegadas desde Hacemos por Córdoba se habló de un problema con el vuelo de Schiaretti a la libertad de acción dada por Llaryora después de que se bajara la baja de la alícuota de Ganancias para las grandes sociedades. En el recinto se rumoreó que hay tensión entre ambos líderes políticos.
Sin aliados y dialoguistas el oficialismo no podría haber tenido la ley y ni siquiera hubiera podido abrir el debate. El acierto en la estrategia parlamentaria del oficialismo fue fragmentar a la oposición para no depender de ningún sector y no necesitar a todos los amigos todo el tiempo. Al decir de Germán Martínez, jefe del bloque de Unión por la Patria, el tándem que conforman Martín Menem, Diego Santilli y demás funcionarios del Gobierno, apuntó a ofrecer ‘packs’ en las distintas votaciones: estuvo quien acompañó sólo el quórum; quien acompañó quórum y la votación en general; quien votó todo a favor y hasta quienes votaron en contra en general pero acompañaron algunos capítulos. Tanto en el armado de comisiones como en el recinto, hay un marco de alianzas entre cuatro ‘familias’ con epicentro en la oficial conformada por 95 libertarios; más los diputados del PRO (12) y la UCR (6) que lideran Cristian Ritondo y el gobernador mendocino Alfredo Cornejo desde Mendoza. La otra pata de aliados circunstanciales son los diputados de Provincias Unidas por un lado y fundamentalmente los gobernadores del NOA y el NEA por el otro.
Esta vez, y bajo ese esquema, contribuyeron Jaldo y los gobernadores Raúl Jalil de Catamarca –que acompañó el quórum pero mandó a votar en contra-; Gustavo Sáenz de Salta; Hugo Passalacqua de Misiones; Rolando Figueroa de Neuquén y hasta indirectamente el de Río Negro, Alberto Weretilneck a pesar de no tener representantes de su propia fuerza política tras quedar tercero en las elecciones de octubre.
Los mandatarios de Provincias Unidas colaboraron, con cierta disparidad, entre ellos, Maximiliano Pullaro de Santa Fe; Ignacio Torres de Chubut; también el cordobesismo de Martín Llaryora y Juan Schiaretti; Carlos Sadir de Jujuy e incluso, a contramano de su origen sindical, el santacruceño Claudio Vidal. El partido de Marcelo Orrego de San Juan se sumó al pelotón casi oficial que integran el PRO y la UCR.
“En diciembre el Gobierno estuvo generoso con transferencias en concepto de ATN y acuerdos por las cajas previsionales”, recordaban varios diputados peronistas en sintonía con el enojo expresado por José Mayans, jefe del interbloque de senadores Justicialista, y por dirigentes sindicales como Cristian Jerónimo y Pablo Moyano.
Reticente a formar parte de cualquier liga, Rolando Figueroa quedó bajo la lupa luego del llanto de la diputada Karina Maureira de La Neuquinidad. El gobernador de Neuquén acompañó a Milei tanto en el Senado con Julieta Corroza como en la cámara baja con el voto de la periodista. Maureira blanqueó su condicionamiento, firmó el pedido de sesión, votó en contra de cuatro artículos y aunque manifestó su incomodidad fundamentó su postura como respaldo a la gestión de su provincia que evidentemente le solicitó el apoyo a la reforma laboral una vez que la eliminación del tema de Ganancias allanó el camino.