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Entre balances y goles, Rivadavia busca sostener su memoria en tiempos de escasez

#TerritorioRivadavia

Entre balances y goles, Rivadavia busca sostener su memoria en tiempos de escasez

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La entrevista realizada por Juan Médica, movilero de La Vereda (x donde todos pasan) de Radio de Mil9, a Rubén Benedetto, presidente de Sportivo Rivadavia, abre con un gesto de gratitud: “Una alegría que estén acá, justo tuve una mañana libre y aprovechamos para hacer esta nota”.

Benedetto recuerda su larga historia en el club: dirigente desde 2006, presidente en tres períodos  y nuevamente desde mayo de 2025—. “Ya son veinte años vinculados a la institución”, dice, con la naturalidad de quien mezcla memoria personal e historia colectiva.

El nuevo mandato lo encontró con dificultades económicas: la pérdida de la subsistencia y el cierre de la cuenta corriente. “Nos pusimos a trabajar y ya la tenemos habilitada. Los balances están listos y en marzo recuperaremos la subsistencia”, explica. A nivel edilicio, el club se mantiene estable, pero en lo deportivo el desafío fue sostener la categoría con un plantel corto y costoso.

Este año, la apuesta es distinta: un equipo más largo, con mayoría de jugadores locales. “Hoy es muy difícil sostener gente de afuera. Armamos un plantel con chicos de Venado Tuerto, trajimos dos refuerzos, y arrancamos la Copa de la Liga ganando 1-0 a Nueva Era”.

La cuestión económica atraviesa también al hincha: la entrada pasará de 8.000 a 10.000 pesos por el aumento de árbitros, policía y ambulancia. “En Rivadavia tenemos un abono que abarata mucho y convierte al hincha en socio. Es la manera de sostenernos”, señala.

El diálogo se desplaza hacia un viejo litigio: los terrenos lindantes al estadio. “El reclamo sigue igual. Nosotros tenemos la posesión, estamos dispuestos a negociar, pero no podemos regalar patrimonio. Este tema viene desde los años 92-93. Lo maneja Arsenio Domínguez, que es quien mejor puede explicarlo”, aclara Benedetto. La reactivación societaria es clave para enfrentar ese desafío: “El club se había quedado sin socios, hoy tenemos 200 y vamos por 300. Necesitamos esa estructura para valorar entre todos lo que está en juego”.

En lo deportivo, la meta es clara: estar entre los ocho. “No podemos armar un plantel carísimo. Tenemos jugadores con ganas, muchos con pasado en el club. Es un año de paso, para acomodar lo económico y proyectar el futuro. Nos faltarían cuatro o cinco refuerzos, pero no los podemos pagar. No queremos meternos en líos”, admite.

El costado social muestra otra cara: vitalidad y crecimiento. “En inferiores e infantiles tenemos más de 150 chicos. Armamos dos equipos de trabajo con coordinadores, sumamos escuelita, hockey con Rosita Benítez, fútbol femenino desde 2019, y patín con la profesora Andrea. Todo lo que no es primera división está ordenado. Mejoramos el predio, pusimos riego, iluminación, plantas, areneros, y una canchita para nenes de 4 a 6 años. Estoy muy contento con ese trabajo”, celebra.

El litigio por las calles sigue abierto, pero la vida del club se multiplica en cada niño que paga su cuota y en cada socio que vuelve. Entre balances y goles, Rivadavia sostiene su territorio con memoria, austeridad y comunidad.

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