
Más de 5 millones de trabajadores informales
El 80% de los hombres considera que las condiciones laborales para los jóvenes empeoraron.
Sin aportes, sin capital propio para emprender y sin estabilidad
El número representa, por primera vez en la historia, al 44,2 por ciento del total de los ocupados. La reforma laboral viene a profundizar el flagelo.
En el marco del debate y la media sanción de la reforma laboral, se publicó un reporte sobre las condiciones laborales en la actualidad: más de 5 millones de personas en los aglomerados urbanos tienen un trabajo desprotegido, sin aportes, sin capital propio para emprender, con baja formación y sin estabilidad. El número representa, por primera vez en la historia, al 44,2 por ciento del total de los ocupados. Los jóvenes que buscan y se chocan con la informalidad y los jubilados que no llegan y necesitan complementar ingresos son dos de los flagelos asociados al fenómeno.
“Dada la fragmentación del mercado de trabajo, la mayoría de la población económicamente activa consigue alguna actividad para llevar adelante. El problema actual son los términos en los que se lleva adelante esa actividad y la dificultad para capturar ese malestar con los indicadores actuales”, explica el documento elaborado por el Instituto Argentina Grande (IAG).
La reforma laboral viene a reforzar las situaciones de precariedad, debido a que establece la modificación de las indemnizaciones, la eliminación de las horas extras, el debilitamiento de la negociación colectiva y la restricción del derecho a huelga. El modelo sindical argentino se destacó por su estructuración de acuerdo a las ramas de actividad, esto le permitió una fortaleza inigualable en la negociación con las patronales. El principal objetivo de la reforma es romper con esa forma de organización que legó el movimiento peronista. La ley de “modernización laboral” pretende cambiar lo que en otros países señalan como adelanto.
De acuerdo con el diagnóstico de IAG, la informalidad se concentra en la juventud de manera transversal a los géneros, y tiene un rebote cuando nos acercamos a la edad jubilatoria, donde a pesar de los años, mucha gente sigue en actividad para complementar sus ingresos. “Sin embargo, por la cantidad de personas que están activas en la primera juventud, las tasas arriba del 50 por ciento en la desprotección explican gran parte del problema actual”, advierten desde el IAG.
Otro punto que analizan respecto a la cantidad de trabajadores formales e informales es que el equilibrio entre ambos segmentos se quebró con la pandemia y no volvió a ser igual. Desde 2019, la cantidad de personas activas como desprotegidas son más que las estables en el mundo privado. En tanto, hacia finales del 2023 la brecha entre ambos universos venía reduciéndose y volvió dispararse con la gestión Milei en el segundo trimestre 2024.
“El crecimiento de la población desprotegida en actividad se explica no sólo por la pérdida de trabajos estables, sino también por la incorporación a la actividad de una población que hasta el momento se encontraba inactiva (por ejemplo el crecimiento en la tasa para las mujeres de más de 66 años)”, agregan.
Por género
Las mayores diferencias entre géneros, según el estudio, están concentradas en los bloques que van de los 36 a 65 años. Las distancias aparecen fundamentalmente por la participación en el sector público y sector privado estable.
En el ámbito privado, la inserción en el comercio y la industria resulta ampliamente más desprotegida para las mujeres, mientras que los hombres insertos en la industria tienen una tasa de desprotección del 33 por ciento (mejor que la media), las mujeres en actividad industrial tienen una tasa de desprotección del 60 por ciento.
“Las mujeres tienen una apreciación positiva más alta que los hombres respecto del pasado reciente en cuanto a sus oportunidades laborales. Muy probablemente esta valoración esté ligada al contexto de conquistas sociales y culturales, así como el fortalecimiento en el debate público de los derechos adquiridos por las mujeres. Mientras tanto, la gran mayoría de los hombres, el 80 por ciento, considera que las oportunidades laborales para la juventud han empeorado en los últimos diez años”, analizaron en base a una encuesta del elaboración propia que realizaron a jóvenes en el AMBA.
Respecto a las expectativas sobre el futuro empleo, el relevamiento indica que la mayoría de los varones jóvenes mantienen altas expectativas para el año próximo y para los siguientes tres años. Confían en que la situación va a ir a mejor respecto de sus oportunidades laborales, “posiblemente por una afinidad política que se mantiene y también condicionados porque consideran que el punto de partida en el que estamos es sumamente negativo”. En el caso de las mujeres, teniendo en cuenta que la mitad de ellas percibe los últimos diez años como positivos, “la gran mayoría espera que el próximo año empeoren sus condiciones y, más de la mitad, espera que sigan empeorando para los siguientes tres años”.
Fuente: P12 - FOTO Sandra Cartasso