
Maximiliano Pullaro eligió a Chiarella y Scaglia como laderos para dar un mensaje nacional
Por Gabriela Albanesi - Arribó a la Legislatura junto al joven titular de la UCR y a la jefa del bloque de Provincias Unidas. Blindaje a la unidad local y proyección federal.
La política es, también, una puesta en escena de gestos. En la apertura de sesiones legislativas de Santa Fe, el gobernador Maximiliano Pullaro no solo fue a rendir cuentas; también a mostrar un equipo con volumen nacional, rodeándose de Leonel Chiarella, el intendente de Venado Tuerto que hoy timonea el Comité Nacional de la UCR y de Gisela Scaglia, presidenta del PRO santafesino y jefa de la bancada de Provincias Unidas en el Congreso. El detalle no pasó desapercibido.
El mandatario provincial llegó a la explanada de la Legislatura y bajó de su camioneta escoltado por Chiarella. Esa foto fue el primer eslabón de una cadena de mensajes simbólicos. A metros de allí, lo esperaba Scaglia, a quien el protocolo le reservó un lugar de "virtual vicegobernadora". El cuadro se completó en la escalinata con la socialista Clara García, titular de la Cámara de Diputados.
El factor Leonel Chiarella
La elección de Chiarella para la llegada triunfal no fue casual. El intendente de Venado Tuerto, en plena gira federal para inyectar "musculatura de gestión" a un radicalismo que busca salir de la "rosca" de café, es hoy una de las piezas principales de Pullaro en la arena nacional. Al darle esa centralidad, Pullaro hace dos cosas: robustece la identidad partidaria y le da centralidad a una figura política en ascenso.
“La invitación la hizo Pullaro”, cuentan en el entorno del gobernador. “Es su manera de darle visibilidad a dirigentes con proyección. Lo nacional va a ocupar cada vez más espacio en la agenda y Santa Fe tiene que tener referentes con visibilidad”.
Scaglia, la vice de facto
Aunque hoy ocupa una banca nacional, Pullaro trató a Scaglia como si nunca hubiera dejado el despacho de la vicegobernación. Caminó a su lado por la plaza, saludó a la militancia y la ubicó en la primera fila del recinto. Con Scaglia y la presidenta de la Cámara de Diputados y Diputadas, la socialista Clara García, que lo recibió en la escalinata de la Legislatura y luego lo acompañó en la conferencia de prensa, en el diseño protocolar de Pullaro la revalidación de la alianza Unidos se construyó de a metros.
Si Chiarella fue el brazo radical, Scaglia fue el nexo directo con un Congreso que le dio dos triunfos consecutivos y medulares a Javier Milei, con la sanción en el Senado de la reforma laboral y en Diputados de la Reforma Penal Juvenil, pero que en las últimas horas dejó a la primera de las leyes pendiente de un hilo con artículos como el de las licencias por enfermedad con el que jugaron al fleje. La discusión será de difícil transición para Provincias Unidas. También presentes en la Legislatura, los diputados socialistas Esteban Paulón y Pablo Farías sostuvieron que podría darse una votación separada.
Dardos a la Rosada
El mandatario provincial mandó un mensaje de cohesión interna en momentos donde las coaliciones nacionales crujen bajo la presión del esquema libertario. El discurso no estuvo exento de política nacional. Hubo críticas elípticas a la gestión libertaria, marcando una distancia con el ajuste a ciegas.
En un giro discursivo, incorporó en los 50 minutos de exposición no solo obras que la provincia encaró para reemplazar el vacío nacional, sino también recursos para garantizar la seguridad alimentaria, políticas de empleo, de acceso a la vivienda y prestaciones de salud, como la medicación oncológica de alto costo, vacunación, políticas de salud sexual y reproductiva y la cobertura de medicamentos a jubilados, para que esos insumos no les signifiquen más del 5% de sus haberes.