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Noelia: “Las ventas se mueven, pero la gente se queja de los aumentos”

“El pan y las comidas rápidas son lo que más se lleva la gente. Los jubilados compran lo básico y muchos piden fiado porque no les alcanza.”

Noelia: “Las ventas se mueven, pero la gente se queja de los aumentos”

“El pan y las comidas rápidas son lo que más se lleva la gente. Los jubilados compran lo básico y muchos piden fiado porque no les alcanza.”

La comerciante abrió su local hace un mes y contó en La Vereda cómo se vive la crisis en el barrio: jubilados que piden fiado, precios que suben cada semana y un movimiento nocturno que sostiene la actividad.

Noelia, comerciante del barrio, relató cómo transcurre el primer mes de su nuevo local: “Las ventas vienen más o menos, la gente se queja de los aumentos, pero el recibimiento fue positivo porque en la zona no había un comercio tan surtido. El movimiento es mayor a la noche”.

Sobre los productos más vendidos, explicó: “La comida hecha es lo que más sale: pizzas, hamburguesas, milanesas. Nadie quiere cocinar. Los jubilados son los que más se quejan, porque la jubilación no alcanza. Algunos piden fiado hasta cobrar, y lo que más llevan son milanesas y pan”.

El precio del pan, según Noelia, es clave: “El kilo está a dos mil pesos y es lo que más se vende todo el día. Los jubilados lo compran al mediodía para que les quede para la noche”. También destacó el consumo de bebidas: “La cerveza se lleva muchísimo en verano, y los fines de semana otras bebidas. Los cigarrillos son lo que más se compra, siempre los más económicos”.

Respecto a los aumentos, señaló: “Los precios suben todas las semanas, hay que estar modificando constantemente. La yerba, el azúcar, todo aumenta. La gente busca opciones más baratas”. En cuanto a los niños, comentó: “Los papás los mandan con mil pesos, compran chupetines, caramelos, juguitos congelados. No alcanza para mucho, pero se van contentos”.

El comercio abre hasta la medianoche y los fines de semana hasta las 3 de la mañana: “Es cuando más gente viene a buscar bebidas y cigarrillos”. Además, reconoció que hay personas que piden alimentos: “Siempre vienen a pedir sobras, bizcochitos, budines, fiambre. En mi horario ya tuve 5 o 6 personas”.

Finalmente, Noelia subrayó que aún no recibió apoyo del municipio: “Está todo en trámite, pero por ahora nada. El movimiento lo sostiene la gente del barrio, sobre todo a la noche”.

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