
¿Por qué sube tanto la carne?
Por Mara Pedrazzoli - El año pasado, la carne aumentó un 69,8% en promedio.
En 2025 se movió muy arriba de la inflación
El precio de la carne aumentó con fuerza durante 2025 y comienzos de 2026. En la comparación respecto del nivel general de inflación en 2025, que fue del 31,5 por ciento, la carne aumentó un 69,8 por ciento promedio.
Ese desfasaje no puede explicarse por un único factor: conviven explicaciones por el lado de la oferta como de la demanda, y factores imprevistos que también presionaron sobre los costos de los productores domésticos. La reducción del stock ganadero, las anegaciones y el mal estado de los caminos rurales sumado a una demanda internacional que se mantuvo elevada.
Aumentaron muy por arriba del IPC los cortes de mayor consumo popular: el asado subió 59,6 por ciento en el año, la nalga 68,4 por ciento, el cuadril 66,3 por ciento, la paleta 69,6 por ciento y la carne picada común 60,6 por ciento, según el relevamiento que hizo el Centro de Economía Política Argentina (Cepa) en base a datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva).
La carne es un alimento central en la mesa argentina, no sólo por su valor cultural sino también por su aporte nutricional: proteína de calidad, hierro de alta absorción y vitaminas esenciales como la B12. Cuando su precio se dispara, queda por fuera del alcance de amplios sectores, que sufren el deterioro en la calidad de su dieta diaria.
El Cepa analizó los distintos factores que explicaron el incremento reciente en el precio de la carne. En primer lugar, el sector estuvo condicionado por una restricción de oferta originada en la caída del stock ganadero durante 2024–2025, con menor disponibilidad de terneros, novillos y vaquillonas para faena. La sequía de 2023 deterioró las condiciones productivas y forzó ventas anticipadas de hacienda, reduciendo el stock disponible para los ciclos siguientes.
En paralelo, la ausencia de políticas públicas orientadas a recomponer el stock y mitigar los efectos de los shocks climáticos profundizó las dificultades para una recuperación sostenida del rodeo.
Factores exógenos, como las inundaciones registradas en 2024 y 2025, reforzaron el proceso contractivo, provocando nuevas ventas anticipadas, reducción de existencias y deterioro de los índices de preñez, advierten desde el Cepa. A su vez, el mal estado de los caminos rurales agregó restricciones logísticas, elevó costos y dificultó el traslado de hacienda, contribuyendo a una menor oferta efectiva.
Por último, la demanda internacional de carne se mantuvo elevada y absorbió una parte relevante de la producción local –especialmente animales pesados-, reforzando las presiones alcistas sobre el precio del novillo. El interés persistente de destinos como Estados Unidos, Europa, China y Corea del Sur contribuyó a sostener el precio del novillo y generó un efecto de arrastre sobre el resto de las categorías. Asimismo, los altos precios internacionales funcionaron como referencia para el mercado interno y se trasladaron al precio del ganado.
Fuente: FOTO Carolina Camps